CÁLMESE
¡CÁLMESE!
Vivimos en un mundo de estrés y de tensión extremas. La gente anda deprisa y
nerviosa. Usted ganará mucho practicando la relajación. Siga un curso de yoga,
o de tratamiento autógeno. O consígase uno de los muchos ejemplares que se encuentran en librerías.
Recuerde las raras ocasiones en que usted encontró una persona
verdaderamente calmada. En nuestro siglo de velocidad, la calma es una
suerte de bálsamo. Una persona calmada impresiona siempre, favorablemente.
Su calma da confianza. Usted es más sensible a sus argumentos, se deja
fácilmente convencer. La calma es en sí un encanto y seduce más de lo que
uno piensa.
Usted me objetará quizá que su principal problema con las mujeres es
precisamente la nerviosidad o la timidez. Y bien, eso se corrige. Practique
cotidianamente la calma, la relajación completa. Se sorprenderá de la rapidez
de los resultados. Un pequeño truco, al pasar. Si en una situación particular
experimenta un gran nerviosismo, ensaye respiración profunda, unas diez
veces, bien prolongadas. Se sorprenderá de los resultados. Sólo diez
respiraciones profundas. Una veintena si tiene tiempo. ¡Es sorprendente!
La natación es una excelente forma de calmarse, que completa muy bien la
maravilla de la relajación yoga. Cuando tenga la ocasión sumérjase en una
piscina y haga algunas pascinas de uno a otro lado a lo largo. El efecto de
masaje y de revitalización del agua es extraordinario. Es un ejercicio completo
que tiene la ventaja de no forzar ningún músculo, ninguna articulación, como es
desafortunadamente el caso de los deportes. La natación tiene además un
efecto psíquico increíble. Calmante. No olvide que el primer medio en el que
usted creció era acuoso. El útero. La natación, de cierta forma, lo retorna a este
ambiente ideal. Muchos grandes hombres son asiduos de la natación. El
presidente Kennedy nadaba frecuentemente. Napoleón encontraba su calma en
su bañera.
Claro que, un cierto nerviosismo puede ejercer atractivo ante las mujeres. Los
torpes célebres seducen fácilmente los corazones. No hay que pensar sino en
Woody Allen, del que antes hemos hablado. Pero en general, una persona
calmada goza de ventajas y sobretodo tiende a ser más notable y apreciada, al
menos contrasta entre los que lo rodean.
Saber vestirse
Es un detalle en el que los hombres no piensas suficientemente, y al que las
mujeres dan una gran importancia, de hecho mucha, yo creo. ¿Acaso usted no
ha caído rendidamente enamorado (quizá la palabra sea muy fuerte) o quizá
seducido por un simple detalle en la vestimenta de una dama? Por ejemplo, unos elegantes zapatos. O un pantalón ajustado. O un simple blue-jeans, O un
simple listón que rodea radiante una frente poética. Sin duda. Hay en cada
hombre un fetichista que más o menos duerme.
Y bien, es lo mismo en las mujeres. Ellas consagran tres veces más tiempo que
los hombres en vestirse. Piense en eso. Y no dudan poner un poco más de
atención a la manera de vestirse. Vístase de manera sexy. No tenga temor de
llevar colores más vivos, vestidos más fantásticos, ¡respetando su personalidad,
claro!
Usted se hará notar. Tendrá una ventaja. Quizá unas botas nuevas que
adquiera le darán numerosas conquistas. O bien será una camisa deportiva con
colores vivos. No tenga temor de ser osado. Eso tiene efectos.
Las mujeres tienen horror de los hombres que se visten de manera desaliñada,
o muy convencional. No olvide que la vestimenta es una cierta manera de
reflejar su personalidad. Si usted lo olvida, las mujeres no lo olvidan. En
conclusión, recuerde: conquistar es vender algo, un producto que encuentra ser
usted mismo.
El empaque no lo es todo, pero cuenta. Arréglese para ser seductor. Ponga
todas las suertes de su lado. Si además el producto que se esconde tras el
empaque está bien, ¡pues bien! Tanto mejor.