Tres Sencillos Pasos para crear tu Programa personal de Auto-Hipnosis

Insertar dibujo  Primer paso: Elige de entre los 31 diferentes programas y lee el guión para grabarlo en un casete.
Insertar dibujo  Segundo paso: Disfruta tu nivel natural de relajación y bienestar.
Insertar dibujo  Tercer paso: Escucha tus sugestiones positivas y haz ejercicios de visualización creativa.

Henry Bolduc ha escrito un libro práctico y de aplicación inmediata sobre un tema a menudo malentendido. Como hipnotista profesional y estudiante serio de las lecturas de Edgar Cayce, él es capaz de mostrarnos paso a paso los procedimientos para usar la  auto hipnosis para el cambio personal. Las técnicas encontradas en este libro pueden darte poderosas herramientas para la realización de tus ideales
espirituales, mentales y físicos.

El tema de la hipnosis es controversial, ya sea sí hablamos de hipnosis clínica administrada por  un profesional de la salud o auto hipnosis. Por mucho tiempo  la hipnosis ha sido un tema rodeado de misterios que intrigan y  atemorizan. Este libro te puede ayudar a disipar muchos de esos miedos, especialmente
en el área de auto hipnosis, que es el enfoque principal de este libro. Descubrirás como tú tienes el control de las fuerzas de cambio estimuladas por técnicas y principios de hipnosis. En tanto que los programas de hipnosis (o “ciclos” como son llamados en este libro) sean consistentes con tus más altos ideales, nada habrá que temer de este enfoque de trabajar con la mente inconsciente. De hecho, este libro te enseña como
desarrollar una relación de cooperación con tu ser interior, una relación que muy probablemente te conducirá a una sanación y a una mayor satisfacción en tu vida.

El término “Hipnosis” se originó con el trabajo del cirujano escocés James Braid quien trabajó en la década de 1840. El término proviene de la palabra griega  hypnos (que significa sueño). Este se refiere a un estado de consciencia que de muchas maneras es como el sueño, pero que permite una variedad de respuestas conductuales y mentales a la estimulación. En respuesta a sugestiones del inconsciente, la  memoria consciente y los patrones de consciencia del yo, pueden ser cambiados.

Cuando una persona es hipnotizada por alguien más pareciera que deja de ser él o ella; pues de acuerdo con las sugestiones dadas es que ve, siente, huele  y saborea. Dependiendo de la profundidad del estado hipnótico y de la fuerza de las sugestiones, la persona puede aceptar como reales ciertas distorsiones de la memoria y la percepción ofrecidas por el hipnotista.

Las técnicas hipnóticas han sido utilizadas por cientos de años, ciertas terapias curativas conducidas por sacerdotes en el antiguo Egipto, Grecia, y China son muy parecidas a las técnicas actuales de hipnosis. El moderno redescubrimiento de la hipnosis es atribuido al Dr. Franz Mesmer  (1734-1815), un médico austriaco que trabajó en Viena y Paris a finales de 1700. Descubrió que mucha gente enferma
obtenía mejora cuando se colocaban magnetos cerca de sus cuerpos. Se les indicaba a los  pacientes sentarse en grupo alrededor de un contenedor abierto con agua el cual contenía, a la vista, barras de metal magnetizadas. Ocasionalmente se podía ver que un paciente entraba  en un estado como en el sueño y después de que recuperaba la consciencia estaba mucho mejor e incluso sanado. Posteriormente Mesmer
descubrió que los magnetos eran innecesarios. Encontró que los resultados podían también ser obtenidos, en algunos casos, simplemente por tocar al paciente o por tocar el agua antes de que el paciente la tomara. En su mente por tocar el agua “se magnetizaba.” Mesmer teorizó que él y  otra gente tenían “magnetismo animal, “ ya que ellos tenían acceso a cierto misterioso “fluido” almacenado y podía ser transferida a otros y
se realizaba la sanación. Pronto surgieron más de cien grupos en Francia que realizaban sanaciones similares; fueron llamados “La sociedad de la Armonía”.

Un protegido de Mesmer llamado Chastenet de Puységur, cayó en cuenta de que él también tenía el poder del “Magnetismo animal” y magnetizó un árbol en su propiedad; campesinos que vivían cerca y que estuvieron en contacto con este árbol reportaron obtener alivio de una variedad de enfermedades. Sin embargo, Puységur pronto encontró que era innecesario – que la gente en busca de sanación para entrar a estados convulsivos que a menudo caracterizó el trabajo de Mesmer (y que aún pueden verse en la actualidad en algunos servicios carismáticos de sanación). Usando una técnica en muchas formas similar a la
hipnosis moderna, él demostró  los resultados benéficos que podían obtenerse simplemente por hablar con el paciente.

Estas revelaciones causaron tal agitación en Europa que un comité especial de investigación se reunió en París para estudiar el nuevo fenómeno. Benjamín Franklin y el Dr. Joseph Guillotin, fueron algunos de los que participaron en este comité. Su conclusión fue que no existía el misterioso “fluido” magnético y aunque algunas de las renombradas sanaciones efectuadas por Mesmer y sus seguidores no pudieron ser negadas, el comité atribuyó las curas a “mera imaginación”. Debido en gran medida a los resultados del comité, la hipnosis, cayó en mala reputación y se descuidaron las investigaciones científicas posteriores.

En las décadas a principio del siglo diecinueve, “Las técnicas mesmerianas” continuaron siendo practicadas por algunos. Fue el Dr. James Braid quien no sólo dio el término moderno de hipnosis sino contribuyó con su trabajo en el hospital con el que llegó a reflexiones decisivas acerca de la naturaleza de la técnica hipnótica. En tanto se aceptaba que el fluido magnético no estaba involucrado en el proceso, él reafirmaba que algo
significativamente terapéutico estaba involucrado. En un esfuerzo por separar este fenómeno de las teorías del magnetismo animal, él afirmó que la concentración de la atención en un sólo  punto era el factor principal en la estimulación del efecto hipnótico.

A finales del siglo diecinueve se despertó nuevamente el gran interés en la hipnosis. El psicólogo austriaco, Sigmund Freud aprendió de las técnicas durante sus visitas a Francia y quedó impresionado por las posibilidades de la hipnosis para tratar los desórdenes neuróticos. En su práctica privada empezó a usar la
hipnosis para ayudar a algunos  de sus pacientes a recordar eventos molestos de su pasado. Conforme su sistema de psicoanálisis comenzaba a tomar forma, él rechazó el estado de hipnosis profunda a favor de asociación libre a nivel de relajación. Esto pudo ser en parte por las dificultades que tuvo para hipnotizar a ciertos pacientes.

En el siglo veinte hay  una impresionante cantidad de investigación experimental sobre estos fenómenos hipnóticos.
Sin embargo, no existe una teoría universalmente aceptada por los practicantes. En general existen dos campos entre los profesionales que trabajan con la hipnosis.

Primero están aquellos que creen que la hipnosis es un estado alterado de consciencia; en muchas maneras similar al sueño. En este estado alterado de consciencia, la persona responde a la sugestión de forma automática y no crítica. El enfoque de esta teoría es en realidad una propuesta de estados alterados de
consciencia.

Por otro lado, están aquellos  que creen que es  innecesario teorizar acerca de otros estados de consciencia para explicar el funcionamiento de la hipnosis.  La gente que opera desde esta perspectiva enfatiza que el  comportamiento durante los episodios hipnóticos puede explicarse en términos de dinámicas
sociales o interpersonales y  comportamiento aprendido. Como ejemplos señalan el efecto placebo, el cual es demostrado cuando un paciente obtiene alivio de una píldora neutral o inerte  proporcionada por el médico, simplemente porque el paciente tiene expectativas de que el  remedio proporcionado por el
médico funciona. Otro ejemplo de este punto de vista puede ser la facilidad con que -un niño  o un estudiante impresionable- puede cambiar su forma de pensar acerca de algún asunto para igualar a la opinión emitida por su progenitor o maestro admirado. De acuerdo con esta segunda teoría, las respuestas
hipnóticas son, por lo  tanto, vistas como el mero resultado de influencias interpersonales y sutiles tipos de aprendizaje que no requieren del concepto de consciencia alterada.

La perspectiva de la hipnosis, la cual encontramos en las lecturas de Edgar Cayce, están a favor de la primer teoría. Sin embargo, hay investigaciones que apoyan la segunda con evidencia clínica clara de que ocurren cambios fisiológicos en el sistema nervioso durante la hipnosis. La realidad demostrada de las sugestiones post hipnóticas  (por ejemplo comportamientos tenidos aún cuando  el hipnotista pueda no saber, ni estar
interesado en el comportamiento posterior de la persona) también indica que hay algo más  allá de la influencia de una relación meramente interpersonal que sucede en la hipnosis.
Ciertamente si vamos a considerar  la posibilidad de técnicas de auto hipnosis -como es el  enfoque de este libro-, debemos aceptar la primer teoría. Las lecturas de Edgar Cayce coincidirán que la hipnosis involucra distintos estados alterados de consciencia los cuales pueden ser inducidos en una relación interpersonal por un terapeuta entrenado o  pueden ser auto inducidos.

¿Qué nos dice la investigación psicológica acerca de la inducción del estado hipnótico?. Un ingrediente que ayuda es la creencia o aceptación de la persona. La capacidad de respuesta se incrementa hasta el punto que el individuo que está siendo hipnotizado crea que esto es posible. La profundidad del efecto hipnótico es también incrementada al grado que el paciente sienta que lo que suceda durante la sesión hipnótica  es  congruente con sus “deseos”. Otra manera de decir esto, usando un lenguaje más familiar de las lecturas de Edgar Cayce es   congruencia con “sus ideales”.

Las investigaciones también muestran que con la preparación apropiada, los procedimientos de inducción grabados en casete, pueden ser tan efectivos como “la voz en vivo” de un hipnotista  experimentado. Este descubrimiento es especialmente significativo a la luz de los  procedimientos recomendados en este libro. El autor te motiva a hacer tus propias grabaciones de auto hipnosis y usar el sonido de tu propia voz como inducción.

Para mayor tranquilidad acerca del autocontrol durante la hipnosis, la investigación indica que el estado hipnótico no puede ser inducido en contra de los propios deseos o voluntad del individuo.
Como se ha mencionado anteriormente, esto otorga el control a la persona misma que está experimentando el estado hipnótico.

¿Qué nos muestra la investigación clínica acerca de la propia naturaleza de la sugestión hipnótica? Existen ciertas cualidades en el habla que parecen ser especialmente benéficos para este proceso. Cualidades como directo y simple, así como una insistente intensidad son a menudo recomendadas al formular la sugestión. El uso de imágenes visuales vívidas,  imágenes de palabras, que sugieren imágenes  específicas e invitan a la
participación de fuerzas imaginativas, es especialmente bueno.
Las órdenes directas no son tan efectivas como la manera sutil, implícita o indicativa de hablar. En otras palabras, probablemente dar una orden no es la mejor sugestión. Por ejemplo: “levanta un brazo”. En cambio la sugestión hipnótica puede incluir indirectamente palabras en las  cuales se sugiere que el brazo se siente ligero o que el brazo se siente como si se le hubiese atado un globo de gas, etc.

¿Qué resultados podemos esperar de la hipnosis, tanto de aquella conducida por  un profesional entrenado como aquella que es realizada por uno mismo? La investigación sugiere que las sugestiones post hipnóticas son especialmente efectivas en el tratamiento correctivo de patrones de hábitos. Descubrirás que muchos de los programas sugeridos de hipnosis o “ciclos” en este libro tratan ese tipo de patrones de hábitos auto
limitantes que muchos de nosotros encontramos en la vida diaria. De hecho la investigación indica que la sugestión post hipnótica es más efectiva al influenciar a este tipo de comportamiento habitual que al influenciar con tareas triviales más sencillas. Sin embargo,  para muchos de nosotros la necesidad y el deseo de cambiar nosotros mismos no se relaciona con los comportamientos simplísticos en la vida sino
con los patrones de hábitos subconscientes más arraigados –hábitos de comportamiento, actitud o emoción- de los cuales nosotros mismos esperamos liberarnos. Es con estos patrones de hábitos que deseamos obtener  ayuda a través de técnicas hipnóticas.

Resumiendo los estudios científicos han encontrado que la inducción hipnótica requiere  de un pequeño entrenamiento específico y que a menudo los casetes grabados son suficientes para inducir el estado hipnótico. No obstante la simplicidad, hay asuntos sumamente importantes en relación con el proceso de
hipnosis. Primero, está la personalidad  del individuo, incluyendo sus ideales y motivaciones así como las expectativas y esperanzas. En los casos que se   involucran el hipnotista y el paciente; esta el factor crucial de la interacción o relación interpersonal entre los dos individuos.

De muchas maneras la hipnosis es vista como una herramienta poderosa  pero neutral como tal. Aunque se requiere poca habilidad o entrenamiento para  aprender la inducción de la hipnosis, ya sea para  alguien más como para uno mismo, es necesario un autoconocimiento profundo y práctica para utilizar  esta poderosa técnica de manera efectiva. Como regla general muchos profesionales clínicos creen que la hipnosis nunca debe ser empleada por individuos que  carecen de la habilidad y competencia para tratar los mismos problemas sin el uso de la hipnosis. Asumiendo que es un  principio aconsejable ¿qué importancia tiene el enfoque de la auto hipnosis en este libro?
Fundamentalmente es probable decir que nosotros no deberíamos ver la auto hipnosis como un tipo de encantamiento mágico que puede cambiarnos sin respetar nuestros ideales y deseos personales. La hipnosis no es una forma de evitar o desechar la responsabilidad personal y aplicación de la voluntad. En cambio las técnicas de auto hipnosis de este libro son para ayudarte a realizar esos cambios en tu propia vida en
los cuales tú ya estás preparado para trabajar. En otras palabras, podríamos decir que ciertos “ciclos” hipnóticos de este libro parecieran más importantes y útiles para ti que otros. Los más útiles son aquellos relacionados con áreas de tu vida donde tú ya estás preparado para usar los ideales, la oración y
voluntad para crear el cambio.

A pesar de esos casos en que los  individuos fueron precavidos en el uso de hipnosis o en aquellos donde fueron alertados de ser muy cautelosos, hay suficientes casos en los que la hipnosis es muy recomendada para indicar que podemos concluir que este procedimiento es digno de nuestro estudio. Como este libro
de Henry Bolduc que  se enfoca principalmente en la auto hipnosis, la precaución que encontramos en las lecturas de Edgar Cayce acerca de seleccionar cuidadosamente al hipnotista no es significativa  (excepto el cuidado que debemos de tomar en hacer lo mejor posible el trabajo para nosotros mismos al utilizar la autosugestión). En general parece ser que las lecturas de Cayce generalmente apoyan el uso de terapias
sugestivas al cambiar hábitos y patrones problemáticos.

Así podemos concluir que los ciclos de sugestión en este libro que tienen que ver con los hábitos pueden ser bastante consistentes con la filosofía de las lecturas.

Ya que las lecturas también  mencionan frecuentemente la hipnosis como una adición a otras tratamientos físicos y médicos, podemos concluir que la auto hipnosis puede a menudo ser útil aunada a los procedimientos de tratamiento  que se estén empleando bajo la supervisión médica. Sin embargo en el caso de un muy severo problema físico o psicológico la oración, meditación y los sueños pueden ser utilizados en la decisión de realizar el procedimiento como una guía al conseguir una elección personal acerca de lo adecuado de la auto hipnosis para uno de esos problemas más severos.

La manera en que las lecturas de Cayce describen lo que pasa en hipnosis nos da algunas reflexiones útiles acerca de su uso adecuado. Las lecturas hablan del estado hipnótico como un genuino estado alterado de consciencia en el cual nosotros experimentamos un estado de calma o sometimiento de la “mente normal” del cuerpo, algunas veces referido como personalidad. El propósito de este control de la personalidad de
la mente es el permitir que influencie a una mente más profunda y fuerte. En algunos casos las lecturas se refieren a esta mente más fuerte como la “mente del alma”  “el ser interior” o “la individualidad”. El problema que nosotros a menudo enfrentamos es que la mente normal o la mente de la personalidad lucha contra las  condiciones que pueden de otra manera efectuar un cambio o  una sanación. A través de la hipnosis es posible lograr que el estado mental temporalmente sea más pasivo (por ejemplo menos controlador) y permitir que un nivel más profundo de la mente ejerza su influencia.

Considerando la tarea a que te invita Henry Leo Bolduc en este libro y siguiendo su exhortación a trabajar con auto hipnosis y haciendo tus propios casetes de auto sugestión, tú actúas como tu propio hipnotista. Conforme trabajas con estas afirmaciones sugeridas para los ciclos de auto hipnosis colócate en un estado
mental especial al hacer tus  propias grabaciones para su uso posterior. Conviértete en tu propio ser interior. Conviértete en esa mente profunda con ideales elevados, fuerza de voluntad y compromiso para crecer, cambiar y sanar. Posteriormente, al usar estas grabaciones tú puedes exigir lo mejor de lo que las
lecturas de Edgar Cayce prometen estar disponibles para nosotros como herramienta de transformación y crecimiento a través de las técnicas hipnóticas para la construcción mental.

Mark Thurston Ph.D
Director
División de Desarrollo Educacional de A.R.E.